El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, colocó este miércoles a Nicaragua en el centro del mapa de seguridad hemisférica al señalarla, junto con Cuba, como como bases de operaciones de Rusia en el Caribe y Centroamérica.
En una comparecencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Rubio describió que estos regímenes operaban bajo el paraguas del régimen venezolano que hasta inicios de enero encabezó Nicolás Maduro.
El funcionario señaló a Venezuela como el “principal nodo” desde el que operaban en el hemisferio occidental Rusia, Irán y China, y afirmó que Moscú utilizaba, además de Caracas, a La Habana y Managua como plataformas de proyección estratégica.
“Para Rusia, su principal base de operaciones en el hemisferio occidental, junto con Cuba y Nicaragua, era Venezuela”, declaró Rubio.
El Secretario de Estado acudió al Senado a explicar las razones que llevaron a la operación militar que terminó el 3 de enero con la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores, ambos acusados por narcotráfico por EE.UU.
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Nicaragua en el radar de Washington
La mención directa de Nicaragua tiene especial peso para Centroamérica, donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha profundizado en los últimos años una alianza política, militar y de inteligencia con el Kremlin.
Ortega, que gobierna desde 2007 y consolidó un poder absoluto tras la represión de las protestas de 2018, ha sido uno de los aliados más firmes de Vladimir Putin en América Latina.
En Managua opera desde 2017 un centro de capacitación ruso para fuerzas policiales, que Estados Unidos sancionó en 2024 al considerar que reforzaba las capacidades represivas del régimen.
De acuerdo con datos del propio embajador ruso en Nicaragua, Alexander Khokhólikov, entre 2017 y 2024 se graduaron allí al menos 2.353 policías de varios países latinoamericanos.
El propio Ortega admitió en 2023 que ese centro sirve para enfrentar a lo que él llama “golpistas y terroristas”, como califica a opositores, periodistas y activistas.
Rusia también ha suministrado armamento al Ejército nicaragüense y ha aumentado el vínculo político-militar entre Managua y Moscú, gestionado por Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja dictadorial Ortega-Murillo.
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El antecedente venezolano
Rubio enmarcó sus declaraciones en el caso venezolano, al que describió como un régimen dirigido por un narcotraficante que se convirtió en plataforma de potencias rivales de EE. UU.
Detalló que China recibía petróleo venezolano con descuentos de hasta 20 dólares por barril, usado como pago de la deuda, mientras Irán y Rusia operaban desde ese territorio.
Tras la caída de Maduro, Estados Unidos busca ahora una transición política, la liberación de presos políticosy la recuperación de la industria petrolera, aunque Washington mantiene contactos con el nuevo liderazgo chavista encabezado por Delcy Rodríguez.
Para EE.UU el mensaje es claro: Nicaragua ya no es solo un problema de derechos humanos o democracia, sino una pieza clave en la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y sus adversarios globales.
