El dictador Daniel Ortega reapareció la noche del lunes en un acto en Managua para entregar el hospital Sandino Nuevo Amanecer en Bilwi, en la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte (RACCN), donde protagonizó un discurso plagado de confusiones públicas.
Durante su intervención, llamó “ministro de Salud” a Gustavo Porras, quien es presidente de la Asamblea Nacional desde hace nueve años.
También tuvo dificultades para mencionar el cargo de su aliado regional, al presentar como “delegado de la persistencia, la residencia, presidencia para la Costa Caribe” al comandante Lumberto Campbell, un veterano representante sandinista de esa zona del país.
Las imprecisiones obligaron a intervenir a su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, quien lo corrigió incluso cuando recordó que febrero está lleno de efemérides.
Ortega mencionó a José Dolores Estrada y Andrés Castro, aunque esa conmemoración corresponde a septiembre.
Apariciones cada vez más erráticas
No es la primera vez que Ortega exhibe tropiezos discursivos. En sus últimas comparecencias públicas se le ha observado más lento, repetitivo y con dificultad para articular frases completas, además de pausas prolongadas y pérdida del hilo argumental.
En actos partidarios recientes, el mandatario ha leído extensamente documentos preparados, ha omitido nombres de funcionarios cercanos y ha incurrido en errores de fechas y datos históricos.
Analistas y opositores han señalado un evidente deterioro cognitivo, aunque el Gobierno no se ha referido al tema.
En varias ocasiones, Murillo ha asumido la conducción de los eventos, ampliando explicaciones o completando frases inconclusas del gobernante.
Cancelaciones y especulación
El mandatario aludió al 92 aniversario del asesinato de Augusto C. Sandino, cuyo acto tradicional en la ciudad natal del héroe, Niquinohomo, fue cancelado sin explicación.
El exdiputado Enrique Sáenz calificó la suspensión como un “ardid” para alimentar especulaciones.
Tampoco se realizó el congreso “Viva Sandino” previsto por el Frente Sandinista, en el marco de los 19 años de retorno al poder.
Presión internacional
Las cancelaciones coinciden con un aumento de la presión de Estados Unidos, en un contexto de tensiones con Rusia y China.
El Departamento de Estado, dirigido por Marco Rubio, calificó recientemente de “invento” la copresidencia ejercida por Murillo y cuestionó el ejercicio del poder en Nicaragua.
Además, Estados Unidos sancionó a Roberto Guevara, jefe de máxima seguridad de La Modelo. Para Jaime Aparicio Otero, expresidente del Comité Jurídico Interamericano de la OEA, la medida podría marcar el inicio de nuevas sanciones contra el círculo gobernante.
