Muere el exmarine estadounidense Eugene Hasenfus, figura clave del escándalo Irán-Contra

Fue el único sobreviviente del avión estadounidense derribado en Nicaragua, hecho que destapó la operación secreta de Reagan en los años 80.

Eugene Hasenfus, al momento de su captura en 1986, en una foto del desaparecido diario sandinista Barricada.

Eugene Hasenfus, el exmarine estadounidense que reveló la participación de Washington en el escándalo Irán-Contra tras sobrevivir a un derribo aéreo en Nicaragua en 1986, falleció a los 84 años en su hogar en Marinette, Wisconsin, tras luchar durante nueve años contra el cáncer.

Hasenfus se convirtió en una figura central del caso Irán-Contra, una operación clandestina del gobierno del presidente Ronald Reagan, que consistió en la venta secreta de armas a Irán para financiar con esos fondos a los guerrilleros Contras, que luchaban contra el gobierno sandinista en Nicaragua.

Según su obituario, Hasenfus sirvió como infante de marina en Vietnam y participó en otros conflictos. Posteriormente, se dedicó a operaciones aéreas clasificadas como especialista en carga. El 5 de octubre de 1986, mientras realizaba una misión de abastecimiento en un avión C-123 sobre territorio nicaragüense, la aeronave fue alcanzada por un misil tierra-aire. Fue el único sobreviviente.

Su captura por las fuerzas sandinistas y los testimonios que brindó confirmaron la implicación directa del gobierno estadounidense en el suministro de armas a los Contras, un dato que detonó uno de los mayores escándalos políticos de la Guerra Fría.

Tras ser liberado en diciembre de 1986, Hasenfus regresó a Estados Unidos y decidió llevar una vida discreta alejado de la atención mediática. Se estableció nuevamente en Wisconsin, donde trabajó como obrero y se dedicó a su familia.

“Cargó con el peso de su experiencia histórica con dignidad y resiliencia, hablando rara vez sobre los hechos que marcaron una etapa clave del conflicto Este-Oeste”, indica su obituario.

El escándalo Irán-Contra dejó una huella profunda en la política estadounidense y salpicó a altos funcionarios del gobierno de Reagan. Hasenfus, sin pretenderlo, se convirtió en la pieza que confirmó lo que muchos sospechaban: la intervención directa de Washington en conflictos de América Latina mediante operaciones encubiertas.

 

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