Imagen del nieto presidencial en la Lotería revive el culto dinástico hacia los Ortega Murillo

Medios al servicio de la familia Ortega Murillo promueven imagen del nieto favorito de la pareja dictatorial

dictador ortega

Dictador Daniel Ortega y su nieto.

La dictadura sandinista volvió a tensar los límites entre lo institucional y lo familiar al ordenar que la fotografía de un nieto de Daniel Ortega y Rosario Murillo aparezca impresa en los billetes del sorteo extraordinario de la Lotería Nacional de Nicaragua.

El sorteo está programado para el 6 de enero de 2026 y dotado con un premio mayor de 12 millones de córdobas ($327,868).

La decisión —difundida y celebrada por los canales oficialistas— ha sido interpretada por amplios sectores de la ciudadanía como un nuevo episodio de propaganda personalizada y culto a la dinastía gobernante.

No es la primera vez que símbolos del Estado son utilizados para exaltar al círculo íntimo del poder, pero sí una de las más explícitas: el rostro de un menor asociado a la familia presidencial circulando masivamente en un instrumento estatal.

El niño, identificado como Camilo Noé Daniel Salas Ortega, es hijo de la sancionada hija de la pareja dictatorial, Camila Ortega Murillo y uno de los nietos —biológicos y adoptivos— del clan de El Carmen.

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Heredero del poder dinástico

Su exposición pública es permanente. En 2024 la dictadura emitió incluso un comunicado oficial, dirigido a todo el aparato estatal —gabinete, embajadas, Asamblea Nacional, Policía, universidades públicas y medios oficialistas— para celebrar su bautizo, un gesto inusual que diluye la frontera entre lo privado y lo público.

La maquinaria comunicacional del régimen, controlada por los hijos de la pareja gobernante, también ha difundido videos y fotografías del menor interactuando con su abuelo en actos cuidadosamente editados y amplificados en redes sociales.

El nieto de los Ortega Murillo exaltado a los billetes de lotería nacional.

Para críticos y analistas, la insistencia no es casual: busca normalizar la idea de continuidad familiar en el poder y reforzar una narrativa hereditaria.

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Rechazo al culto

En redes, el rechazo fue inmediato. Usuarios califican la medida como “idolatría” y “adoctrinamiento simbólico”, y recuerdan que Nicaragua atraviesa una prolongada crisis de derechos humanos, con miles de personas exiliadas, desnacionalizadas o privadas de documentos, mientras el Estado promueve la exaltación de un apellido.

El episodio de la Lotería se suma así a una larga lista de acciones que evidencian el manejo personalista del poder en Nicaragua: la institucionalidad subordinada a la familia gobernante y el espacio público convertido en escenario de culto.

 

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