Una creciente preocupación por la falta de imparcialidad institucional y la estabilidad democrática en Honduras fue evidenciada este lunes con la publicación del cuarto barómetro electoral elaborado por el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep).
El estudio revela que siete de cada diez empresarios —específicamente un 68.06 %— perciben que las Fuerzas Armadas del país no están desempeñando su papel de manera neutral en el proceso electoral. El sondeo también refleja una demanda clara: el 88.06 % cree que los militares tienen la responsabilidad de garantizar la estabilidad democrática del país.
La desconfianza no solo recae sobre las fuerzas castrenses. Seis de cada diez empresarios, equivalente al 59.89 %, opinan que el Ministerio Público está politizado, lo que pone en entredicho su rol en la persecución penal y la defensa del estado de derecho.
La encuesta fue aplicada a una muestra de 1,167 empresarios, principalmente dueños de pequeñas empresas, quienes expresaron una mezcla de incertidumbre y expectativas de cara a las elecciones generales programadas para el próximo 30 de noviembre.
De acuerdo con los resultados, un 66.67 % dijo confiar “parcialmente” en el proceso electoral, mientras que un 13.61 % manifestó una desconfianza total. Estos datos evidencian la frágil confianza del sector privado en las instituciones que regirán los comicios.
Sin embargo, entre las preocupaciones también surge un indicio esperanzador: el 89.4 % de los encuestados está convencido de que las elecciones sí se llevarán a cabo. Este dato representa un aumento significativo frente a los resultados del primer barómetro, cuando el 84.1 % dudaba de la celebración de los comicios.
El informe del Cohep llega en un contexto de creciente polarización política y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso electoral, lo que ha llevado al empresariado a exigir reglas claras, instituciones imparciales y garantías de estabilidad para la economía del país.
A solo días de que Honduras acuda a las urnas, el llamado del sector privado es contundente: sin confianza en las instituciones, no hay futuro para la democracia ni para la inversión en el país.
