La economía panameña experimentará una desaceleración a 2.5 % en 2024 debido al cierre de la minería de cobre a cielo abierto, advirtió este lunes el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras finalizar la revisión al Artículo IV.
En un comunicado, el Fondo detalló que la economía de Panamá fue duramente golpeada por la pandemia de covid-19, pero experimentó una fuerte recuperación con un crecimiento que superó las expectativas en 2023 en un 7.5 % de su Producto Interno Bruto (PIB).
Para 2024 se anticipa una disminución a 2.5 %, aunque “no se espera que la desaceleración sea de base amplia”, sino que la dinámica está supeditada al cierre de la minera de la canadiense First Quantum Minerals que aporta un 5 % del PIB.
El cierre del yacimiento también implica la pérdida permanente de alrededor de un 0.6 % del PIB en ingresos fiscales y un 7.5 % de las exportaciones de bienes y servicios”, indicó el FMI, al tiempo que advirtió que “las perspectivas económicas a corto plazo están sujetas a un gran grado de incertidumbre y el equilibrio de los riesgos se inclina a la baja”.
En el rosario de riesgos se plantea también nuevas consecuencias derivadas del litigio internacional de la minera por el cierre del yacimiento de cobre y un “renovado malestar social”, así como la prolongada sequía que restringe el cruce de navíos en el Canal de Panamá, un motor económico y generador de divisas.
Ordenar las finanzas
Según el FMI, después de la pandemia hubo una consolidación fiscal significativa, ya que el déficit fiscal del sector público no financiero pasó de un 10.2 % del PIB en 2020 a un 4 % en 2022, para cerrar en 2023 en una tasa de un 3 %.
Esta reducción fue resultado de mayores ingresos, incluidos los pagos por parte de la minera, la venta de tierras y una menor inversión pública. Sin embargo, los pagos de intereses subieron bruscamente.
La propuesta más “preferible” es una reducción moderada a 4 % del PIB, con lo cual habría un mayor margen de maniobra ante la pérdida de los ingresos fiscales de la minera.
El multilateral advierte que, si el déficit fiscal se mantiene en torno a un 4 % del PIB en los próximos años, no habría un descenso de la deuda y las finanzas públicas quedarían vulnerables a un choque.
