Panamá enfrenta un reto creciente con su población juvenil. Un nuevo estudio reveló que el 36% de los jóvenes entre 18 y 29 años no estudia ni trabaja. Esta cifra coloca a los llamados ninis en el centro del debate sobre políticas públicas y bienestar social.
El informe, enfocado en condiciones de vida y bienestar, advierte que este grupo juvenil requiere atención inmediata. La directora de la Fundación Planta de Generación de Energía Social, Sonia de Heckadon, señaló que el alto porcentaje de jóvenes que no estudian ni participan en el mercado laboral exige acciones focalizadas y sostenidas.
Según explicó, muchos jóvenes solo completan la educación media y no logran avanzar a estudios post secundarios. Este estancamiento dificulta su acceso a empleos formales y limita sus oportunidades de desarrollo.
La educación como eje para reducir la cifra de “ninis”
Heckadon resaltó que Panamá necesita avanzar hacia una formación secundaria completa para toda la población juvenil. También recomendó promover la inserción en programas técnicos y profesionales, como los del Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE). Esto es con el fin de crear puentes efectivos entre educación y empleo.
La especialista destacó que las brechas se acumulan con el tiempo. Si un joven no logra completar su educación, dijo, esa carencia impacta su acceso a un empleo de calidad, a la seguridad social y a una mejor calidad de vida futura.
#Nacional | Sonia de Heckadon, directora ejecutiva de la Fundación Planta de Generación de Energía Social, advirtió que un reciente estudio sobre condiciones de vida y bienestar revela una cifra alarmante:
De Heckadon señaló que este dato debe encender las alertas del país y… pic.twitter.com/WewT9gKhHc
— Radio Panamá (@radiopanama) November 26, 2025
Bienestar social más allá del empleo
El estudio también subraya que el bienestar real depende del acceso a activos esenciales. Entre ellos están: vivienda digna, servicios básicos continuos, seguridad alimentaria, educación, empleo formal, salud, protección social, redes de apoyo y participación ciudadana. Estos factores marcan la diferencia entre una vida estable y una marcada por la vulnerabilidad.
A pesar del problema de los ninis, el informe muestra avances importantes. La pobreza por ingresos disminuyó de 42% en 1991 a 21.7% en 2023, una tendencia positiva para el país.
En educación, la cobertura llega al 78% de la población entre 4 y 24 años, con una mayor participación femenina del 80%. El estudio destaca que las mujeres se han consolidado como mayoría en carreras científicas, técnicas y profesionales. Este es un progreso clave para el capital humano del país. Sin embargo, persisten brechas en cargos de liderazgo.







