La corrupta sombra de varios expresidentes centroamericanos

En la región, varios mandatarios no solo metieron la pata, sino también la mano y afrontaron cargos de corrupción y otros delitos a través de los años.

Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras de 2014 al 2022, condenado a 45 años de prisión por narcotráfico y otros delitos en una corte federal de Estados Unidos.

Centroamérica tiene un largo listado de exmandatarios involucrados en procesos judiciales por corrupción y otros delitos.

El veredicto de culpabilidad de Juan Orlando Hernández en Estados Unidos, por narcotráfico, es apenas uno de los muchos escándalos de los exgobernantes de la región.

En Costa Rica están Rafael Ángel Calderón (1990-1994) y Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), quienes fueron condenados por corrupción.

En El Salvador, el país más pequeño de la región, el listado es más largo. Lo encabezan los exmandatarios Tony Saca (2004-2009), quien purga su condena en la cárcel por saquear $300 millones del estado, y Mauricio Funes (2009-2014), quien desvió $351 millones para su beneficio. Está prófugo y tiene 2 condenas penales, una de 14 años por diversos delitos relacionados al favorecimiento de las pandillas. Vive asilado en Nicaragua y no puede ser extraditado.

Sin embargo, hay otros nombres en la lista: Alfredo Cristiani (1989-1994), prófugo de la justicia y a quien el Estado le ha embargado decenas de propiedades; Salvador Sánchez Cerén, también prófugo y asilado en Nicaragua, acusado de corrupción. El proceso judicial está en curso. Francisco Flores (1999-2004) también fue procesado judicialmente por el millonario desvío de ayuda para damnificados de 2 terremotos. Falleció en arresto domiciliario.

Guatemala también tiene su club de corruptos: Alfonso Portillo (2000-2004) fue arrestado en su país y luego extraditado a Estados Unidos, donde se declaró culpable de lavado.

Otto Pérez Molina recién quedó en libertad bajo fianza tras cumplir parte de su sentencia carcelaria por corrupción. Tuvo que renunciar a su cargo en 2015 tras ser descubierta la trama.

Álvaro Colom (2008-2012) fue arrestado en 2018 por presunta participación en un caso de defraudación con el sistema Transmetro y en 2021 apareció en la lista Engel de agentes corruptos de los Estados Unidos.

Panamá tiene también los suyos. Ricardo Martinelli (2009-2014) está condenado a 10 años y 6 meses de cárcel por lavado de dinero y desvío de fondos, pero se refugia en la embajada de Nicaragua que le ha otorgado asilo político.

Y, muchos años antes que él, Manuel Antonio Noriega, un militar y dictador, fue apresado en 1990, extraditado a Estados Unidos y condenado a 40 años (después se redujo la sentencia a 30) por narcotráfico y lavado de dinero. En 2010 fue extraditado a Francia, donde afrontó un juicio por blanqueo de capitales y fue condenado a 7 años de prisión. En 2011 fue extraditado a Panamá, donde lo condenaron por homicidio. Falleció en 2017.

En Nicaragua, Arnoldo Alemán (1997-2002), fue condenado a 20 años de prisión en 2003 por corrupción (señalaron haber amasado una fortuna de unos $250 millones en cuentas y propiedades), pero una resolución le permitió incluso circular por Managua, la capital. Estados Unidos lo reclamaba, pero las leyes nicaragüenses impidieron su extradición.

En Honduras, previo al juicio y condena de Hernández por narcotráfico, Leonardo Callejas (1990-1994), fue enjuiciado en su país por cargos de corrupción y abuso de poder en 2005, pero fue absuelto de cargos. Sin embargo, en 2015 fue extraditado a Estados Unidos por su involucramiento en el escándalo de sobornos de la FIFA (fue presidente de la federación de fútbol de su país) y aceptó los cargos. Falleció en 2020.

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