El periodista guatemalteco José Rubén Zamora, preso desde 2022, pasó 15 horas en hospital por complicaciones de salud

El emblemático periodista guatemalteco José Rubén Zamora, encarcelado desde hace más de tres años en Guatemala en medio de denuncias de persecución política, fue trasladado a un hospital público el 30 de diciembre por un problema de salud que movilizó alarmas sobre su condición física y las deficiencias de atención médica en el sistema penitenciario del país.

El periodista José Rubén Zamora tuvo un quebranto de salud.

El periodista encarcelado José Rubén Zamora Marroquín, de 69 años, fue internado en el hospital público San Juan de Dios en la Ciudad de Guatemala para examinar un bulto en su cuerpo, el cual fue diagnosticado como benigno, pero que llamó la atención por la insistencia de autoridades en no dar prioridad a la atención médica de presos políticos.

El reconocido comunicador permaneció aproximadamente 15 horas bajo vigilancia constante de custodios del Sistema Penitenciario, mientras recibía muestras de apoyo y solidaridad de familiares y personas que reconocen su trayectoria en defensa de la libertad de prensa.

Zamora ha estado en prisión preventiva desde julio de 2022, enfrentando cargos de lavado de dinero, obstrucción a la justicia y falsificación de documentos, acusaciones que él y organizaciones internacionales consideran fabricadas para silenciar sus investigaciones contra la corrupción.

Organizaciones de derechos humanos y gremios de prensa han denunciado el trato “denigrante” y las irregularidades en el proceso legal contra Zamora, señalándolo como un claro caso de persecución judicial en Guatemala, donde la justicia ha sido cuestionada por expertos y activistas.

Zamora está detenido desde 2022, acusado de diversos delitos.

En octubre de 2025, la Corte Suprema de Justicia anuló una condena previa por lavado de dinero contra Zamora, pero otros procesos en su contra siguen vigentes, manteniéndolo tras las rejas pese a críticas de organismos internacionales sobre violaciones al debido proceso.

El traslado al hospital ha reavivado la atención regional sobre la situación de la libertad de expresión en Centroamérica y el estado de los periodistas que enfrentan presiones políticas en países con sistemas judiciales frágiles.

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