Costa Rica suma un nuevo capítulo en su relación de cooperación en seguridad con Estados Unidos, en un momento en que el país enfrenta cifras históricas de violencia vinculada al narcotráfico. La Embajada de Estados Unidos en San José anunció la firma de un acuerdo que permitirá compartir información estratégica de radares, sensores y rastreos aéreos, consolidando lo que el encargado de negocios, Mike Flores, calificó como “un paso clave en la lucha contra el crimen organizado”.
La noticia, aunque positiva, se inserta en un contexto complejo. Costa Rica, tradicionalmente reconocida por su estabilidad política y ausencia de ejército, enfrenta desde hace más de una década un crecimiento sostenido en los índices de violencia. En 2023, el país cerró con más de 900 homicidios, la mayoría asociados a disputas por control de rutas del narcotráfico, según reportes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Si bien Costa Rica no produce drogas ilícitas a gran escala, su posición geográfica la convierte en un punto de tránsito estratégico para los carteles internacionales que movilizan cocaína desde Sudamérica hacia Norteamérica y Europa. Las terminales portuarias de Limón y Moín han sido recurrentemente señaladas como zonas vulnerables para el transporte de droga oculta en cargamentos comerciales.
Seguimos sumando #ÉxitosEnSeguridad.
Renovamos nuestro compromiso con la seguridad, celebramos el gran trabajo que realizan los caninos en la detección de drogas y colaboramos en la formación de profesionales del Ministerio de Seguridad. pic.twitter.com/qrmxFg95mU— US Embassy San Jose (@usembassysjo) July 11, 2025
En ese sentido, el anuncio de la embajada estadounidense va más allá de un gesto protocolario. La renovación del compromiso bilateral incluye acciones concretas: además del acuerdo de intercambio de información aérea, se destaca el envío de un oficial de enlace costarricense a la Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur, una unidad clave en la lucha regional contra el narcotráfico.
Además, el programa de cooperación ha mostrado resultados visibles a nivel operativo. El propio Mike Flores destacó que el canino Varo, donado por el gobierno estadounidense a través de la Oficina de Asuntos Antinarcóticos (INL), detectó más de 150 kilos de cocaína escondidos en cajas de yuca en la terminal de Moín. Es el segundo gran hallazgo de Varo en menos de un mes, sumando al balance positivo de los caninos donados por Estados Unidos, que en el último año han contribuido a la incautación de más de 5,000 kilos de droga.
