Centroamérica quedó relegada en la COP30: la región más vulnerable pide mayor protagonismo

Tras el cierre de la COP30 en Brasil, los países de Centroamérica expresaron su preocupación por la escasa visibilidad que tuvo la región en una cumbre dominada por Colombia y el país anfitrión. Funcionarios y expertos coinciden en que, pese a los esfuerzos, el bloque centroamericano aún no logra posicionar sus urgencias climáticas en el escenario global.

Los países de Centroamérica buscaban mayor protagonismo en las discusiones climáticas.

Durante la cumbre, El Salvador presentó su compromiso climático nacional (NDC) en un espacio reducido dentro del área expositiva, muy lejos del despliegue visual de otros países latinoamericanos.

En esa misma zona operó el pabellón regional de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo, que agrupó a Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y República Dominicana.

Para funcionarios como Edwin Castellanos, viceministro de Recursos Naturales de Guatemala, la COP30 dejó avances en coordinación regional, con reuniones ministeriales y espacios conjuntos que, aunque limitados, fortalecieron el diálogo entre Centroamérica y América Latina.

Sin embargo, admite que la región aún está lejos de una integración plena.

Los países centroamericanos comparten desafíos profundos: pobreza elevada, en algunos casos superior al 50 %, y una altísima exposición a eventos extremos como huracanes, tormentas, sequías e inundaciones.

Según Castellanos, el 2024 mostró la fragilidad regional: mayo fue uno de los meses más secos en décadas y junio uno de los más lluviosos, un salto extremo que golpeó infraestructura y cobró vidas en zonas vulnerables.

Expertos como Adrián Martínez, director de La Ruta del Clima en Costa Rica, señalan que Centroamérica requiere financiamiento climático no basado en deuda y acceso efectivo a fondos para pérdidas, daños y adaptación. La región depende fuertemente de la agricultura, lo que agrava su vulnerabilidad ante los efectos del calentamiento global.

Aun así, Centroamérica sigue con poca visibilidad internacional. La falta de estudios científicos propios y el hecho de que los países negocien dentro de bloques más amplios, como AILAC, diluye sus demandas específicas.

Organizaciones civiles intentan cerrar ese vacío: durante la COP30 se lanzó una coalición centroamericana y caribeña que impulsa reparaciones climáticas y documenta los impactos en comunidades afectadas.

Tras el cierre de la cumbre, la conclusión es compartida: Centroamérica logró avances en articulación, pero sigue lejos del protagonismo que necesita. Mientras Sudamérica concentra atención y recursos, la región más vulnerable del continente continúa insistiendo en que su realidad sea reconocida en las decisiones climáticas globales.

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