El obispo de la Diócesis de Tilarán-Liberia, Monseñor Manuel Eugenio Salazar Mora, exhortó a los ciudadanos de Costa Rica a participar activamente en las elecciones del 1 de febrero, haciendo un llamado a defender la democracia mediante el voto, pero también a rechazar “las dictaduras de cualquier especie” y elegir en coherencia con los valores cristianos.
En un mensaje difundido a pocos días de los comicios presidenciales, Salazar recalcó la necesidad de un cambio en el país.
“Necesitamos cambios y combatir la corrupción, sin dictaduras de ninguna especie”, advirtió el obispo, subrayando que el país requiere soluciones reales, no promesas vacías.
Recordó que Costa Rica fue fundada sobre valores cristianos, y que aún existe una “reserva moral” representada por la fe de millones de personas que se identifican como católicas y evangélicas.
“Todavía hay fe en Costa Rica”, dijo el prelado, destacando que el voto cristiano sigue siendo un bloque decisivo.
“Los cristianos también votan”, afirmó, instando a la población a no dejarse seducir por promesas populistas: “No compre humo. No todo lo que brilla es oro”.
Recomendó ejercer un voto informado y reflexionado, dialogado con respeto en el seno de las familias. “La violencia sólo engendra más violencia”, señaló.
En su mensaje, Monseñor Salazar también cuestionó el voto visceral. “No vote con el hígado”, expresó, invitando a los costarricenses a pensar con madurez política y a elegir a quien represente con mayor fidelidad los principios que identifican a la mayoría cristiana del país.
Costa Rica celebrará el 1 de febrero de 2026 las primeras elecciones presidenciales de Latinoamérica en el año. Más de 3.7 millones de electores están habilitados para elegir presidente, dos vicepresidentes y 57 diputados. Si ningún candidato logra el 40 % de los votos válidos, se realizará una segunda vuelta el 5 de abril, conforme a la normativa electoral.
El proceso se desarrolla en medio de un alto nivel de indecisión entre los votantes y en un ambiente político tenso por recientes controversias institucionales, lo que añade incertidumbre al desenlace de la contienda.







