La dictadura de Nicaragua recibió este lunes en el puerto de Corinto al Buque Hospital enviado por la República Popular China, en un acto cargado de elogios oficiales hacia Pekín y presentado como una muestra de “cooperación solidaria”.
Sin embargo, organizaciones ambientales y observadores internacionales señalan que esta asistencia humanitaria llega en paralelo a la expansión acelerada de concesiones mineras otorgadas por el dictador Daniel Ortega a empresas chinas, que suman ya miles de hectáreas de territorio nacional.
La llegada del buque, embarcación número 867 de la Armada del Ejército Popular de Liberación, la recibió el jefe del ejército sandinista, el sancionado general Julio César Avilés.
Estuvieron ademas representantes del régimen y el embajador chino en Managua. Según la información oficial, la misión brindará consultas y cirugías gratuitas durante su estancia en el país.
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General sancionado recibe a chinos
“Hoy es un gran honor para Nicaragua ser el primer país latinoamericano en recibir este Buque Hospital”, declaró Avilés.
El embajador Qu Yuhui afirmó que el buque servirá como “vehículo de paz” y como símbolo del fortalecimiento de la relación bilateral.
Sin embargo, la visita ocurre en un contexto de creciente acercamiento político y económico entre Managua y Pekín, y en particular, de un aumento sustancial en la entrega de licencias de explotación minera a compañías chinas.
Según registros del Ministerio de Energía y Minas consultados por centros de estudios independientes, desde 2023 Nicaragua ha otorgado o ampliado concesiones que cubren más de 500.000 hectáreas.
Estas han sido asignadas principalmente en zonas rurales de la Costa Caribe y el norte del país, donde comunidades indígenas han denunciado desplazamientos y daños ambientales.

Ortega se desvive en elogios
La presencia del buque ocurre apenas un día después de que el presidente Daniel Ortega, en un discurso en Managua el domingo, defendiera nuevamente su alianza con China.
Él la describe como una relación “sin condiciones” y “en favor del bienestar del pueblo”. Ortega afirmó que China “no viene con cañones ni bombas”, sino con “médicos y solidaridad”.
“Viene ese barco y ese barco no viene ni con cañones, ni con cohetes, viene con algo que es mucho más potente”, dijo.
“Viene lleno de Médicos para atender a las Familias nicaragüenses… Es un Barco de la Paz, un Barco de la Vida”, expresó el dictador, agradeciendo excesivamente “al Presidente Xi Jinping, al Partido y al Pueblo de China”.
A cambio de oro
No obstante, especialistas consultados por organismos de prensa regionales sostienen que la asistencia humanitaria forma parte de una estrategia diplomática de Pekín para expandir su influencia en Centroamérica, luego de que Nicaragua restableciera relaciones con China en 2021 rompiendo vínculos con Taiwán.
Analistas también advierten que las concesiones mineras avanzan sin consulta previa en territorios de pueblos originarios.
“El gobierno presenta ayuda médica de alto perfil, mientras consolida acuerdos extractivos de largo plazo que comprometen la soberanía territorial”, señaló esta semana el Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas (CALPI), actualmente en el exilio.
China es hoy uno de los principales socios financieros y comerciales del Ejecutivo de Ortega, y ha financiado o prometido financiar obras de vivienda, transporte, infraestructura pública y vigilancia digital.
Nada transparente
Sin embargo, la naturaleza de los acuerdos sigue siendo en gran medida opaca, y no han sido discutidos por la Asamblea Nacional ni sometidos a auditoría pública.
Mientras se suceden los actos oficiales y discursos de agradecimiento, continúan las preocupaciones internas y externas sobre los costos ambientales y sociales de la expansión minera.
La visita del buque hospital, presentada como gesto humanitario, se da así en medio de una relación estratégica que avanza con rapidez, pero también con escasa transparencia.







