Rodrigo Paz asume presidencia de Bolivia con plan de reformas y acaba con dos décadas de experimento socialista

Rodrigo Paz fue juramentado este sábado como presidente de Bolivia y propuso un "Acuerdo Nacional del Bicentenario" para transformar el Estado y reactivar la economía.

El presidente boliviano Rodrigo Paz, en su toma de posesión este 8 de noviembre.

Rodrigo Paz Pereira fue investido este sábado 8 de noviembre como nuevo presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en una ceremonia solemne celebrada en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), en La Paz. El acto, que tuvo lugar a las 11:15 de la mañana, fue presidido por Edmand Lara, vicepresidente del Estado y presidente de la ALP.

Durante un discurso de 34 minutos, cargado de simbolismo y referencias históricas, Paz propuso un “Acuerdo Nacional del Bicentenario” con todas las fuerzas políticas y sociales, con el fin de emprender reformas estructurales, recuperar la ética pública y abrir Bolivia al mundo “con dignidad y sin ataduras ideológicas”.

“Bolivia tiene una oportunidad histórica. Por primera vez en años, tenemos condiciones para emprender reformas profundas que el país necesita. Yo les propongo un acuerdo nacional del bicentenario con todas las fuerzas políticas y sociales, donde participemos todos para transformar el Estado, no la patria”, expresó ante el pleno legislativo.

El presidente destacó que su objetivo será reformar las estructuras del Estado que han limitado el desarrollo del país. “La patria somos nosotros. Transformamos el Estado para que sirva a la patria, no la patria al Estado”, afirmó, entre vítores del auditorio.

El plan de gobierno de Rodrigo Paz se centrará en cinco ejes: reforma judicial, transformación económica y productiva, recuperación de la ética pública, innovación educativa y tecnológica, y fortalecimiento ambiental. “Este será el gobierno verde, de la ciencia, la innovación y el futuro”, dijo.

En materia económica, aseguró que se respetará la propiedad privada y la seguridad jurídica como bases para la inversión. “Si no es tuyo, ¿para qué vas a invertir? Por eso defenderemos el derecho de propiedad, para que la gente vuelva a invertir en Bolivia”, argumentó.

En política exterior, Paz reiteró su compromiso con una diplomacia soberana, realista y sin ideologías. “Bolivia volverá al mundo con la frente en alto. Nuestra política será fundada en el interés nacional y en el respeto a la autodeterminación de los pueblos”, sostuvo.

El momento fue especialmente emotivo para la familia del nuevo presidente. Su padre, el expresidente Jaime Paz Zamora, no pudo contener las lágrimas al ver a su hijo recibir la banda presidencial de manos del vicepresidente Edmand Lara, un expolicía dado de baja por denunciar corrupción.

Rodrigo Paz es el presidente número 68 en la historia boliviana y fue electo en una segunda vuelta inédita el pasado 19 de octubre. Sustituye a Luis Arce, un socialista que deja el país en una crisis económica sin precedentes. Arce, junto a Evo Morales, del Movimiento al Socialismo (MAS) gobernaron el país desde 2006 en un régimen caracterizado por el desastre económico, el alineamiento con los regímenes totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua, y con un enfrentamiento total con Estados Unidos.

Paz denunció que el MAS mantuvo secuestrado el Estado durante estas dos décadas de Morales y Paz.

El nuevo presidente enfrenta importantes retos económicos, entre ellos una inflación acumulada del 19.22 % hasta octubre, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), con un incremento del 0.75 % solo en el último mes, debido al aumento en precios de alimentos y servicios básicos.

El nuevo mandatario asume el liderazgo de un país polarizado y en crisis económica, pero con promesas de renovación, justicia y modernización. “Soy con Bolivia para sacar la patria adelante”, concluyó Paz, visiblemente conmovido, citando una reflexión inspirada en el pasaje bíblico de Moisés.

 

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