En hospitales universitarios de Estados Unidos y Europa, psiquiatras comenzaron a observar un patrón preocupante en pacientes que desarrollaron o agravaron episodios psicóticos tras mantener conversaciones prolongadas y altamente personalizadas con sistemas de IA conversacional.
Aunque no existe una categoría diagnóstica oficial, especialistas utilizan de manera descriptiva el término “psicosis asociada al uso de chatbots” para analizar estos casos, sin afirmar una relación causal directa, sino como una hipótesis clínica aún en estudio.
Investigaciones periodísticas del Wall Street Journal documentaron decenas de episodios graves, algunos de los cuales derivaron en suicidios y al menos un homicidio, según reportes médicos y judiciales revisados por el medio.
Los cuadros clínicos observados son similares a otras psicosis conocidas, con creencias falsas persistentes y deterioro del funcionamiento social. La diferencia, señalan los médicos, es que muchos pacientes atribuyen al chatbot comprensión, intención o conciencia, tras semanas o meses de interacción casi exclusiva.

Keith Sakata, psiquiatra de la Universidad de California en San Francisco, explicó que estos sistemas no confrontan la narrativa del usuario, sino que la aceptan y desarrollan, lo que podría reforzar ideas delirantes en personas con vulnerabilidad previa.
Desde el sector tecnológico, empresas como OpenAI reconocieron el desafío y afirmaron que trabajan en mejorar la detección de señales de angustia psicológica, mientras que plataformas como Character.AI implementaron restricciones de acceso, especialmente para menores, tras demandas judiciales en Estados Unidos.
Los especialistas advierten que, aunque el alcance real del fenómeno aún es incierto, incluso una proporción pequeña de casos adquiere relevancia sanitaria a escala global, por lo que recomiendan evaluar el uso de chatbots como un factor más dentro del entorno digital que influye en la salud mental contemporánea.







