El crimen organizado chino en América Latina está emergiendo como una amenaza significativa para la estabilidad económica y la sostenibilidad ambiental de la región, advirtió el académico estadounidense, Dr. Robert Evan Ellis, durante una reciente comparecencia ante el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de EE. UU., en la que expuso las graves consecuencias que las actividades criminales provenientes de China están provocando sobre los ecosistemas y recursos naturales latinoamericanos.
Ellis resaltó que las redes criminales chinas están involucradas en una serie de prácticas ilícitas que están acelerando la degradación ambiental, tales como la minería ilegal, la pesca no reglamentada y el tráfico de fauna silvestre.
Actividades ilícitas que amenazan los recursos naturales
Ellis señaló cómo la flota pesquera china, especialmente la que opera en aguas profundas, ha sido identificada como uno de los mayores actores en la pesca ilegal en las aguas de América Latina. Estas prácticas, que incluyen el uso de redes de arrastre, están provocando el agotamiento de recursos marinos esenciales, lo cual afecta directamente a las comunidades costeras.
Ellis citó estimaciones de que el daño económico generado por la pesca ilegal asciende a unos 2,300 millones de dólares anuales para Sudamérica, una crisis que también se vive en otras regiones del mundo, como Asia y África.

Minería ilegal. deforestación y tráfico de fauna silvestre
Las empresas chinas están profundamente involucradas en la minería ilegal en América Latina, lo que está resultando en la contaminación de ríos, destrucción de ecosistemas y deforestación. Además de comprar minerales extraídos ilegalmente, estas organizaciones también brindan apoyo logístico, alimentando así la expansión de industrias destructivas para el medio ambiente, advierte Ellis.
El tráfico ilegal de madera, impulsado por redes chinas en países como Perú y Guyana, está causando una grave deforestación, dijo Ellis en su testimonio. Este fenómeno también agrava el impacto de la minería ilegal, ya que en muchas ocasiones, la madera es utilizada para transportar materiales relacionados con otras actividades ilícitas.
La demanda de especies exóticas en China ha impulsado la caza furtiva en América Latina, especialmente en países como México, donde especies como el jaguar, tiburones y reptiles están siendo cazadas para abastecer este mercado ilegal. Estas actividades no solo amenazan la biodiversidad de la región, sino que también alteran el equilibrio de los ecosistemas locales.

Narcotráfico, lavado de dinero
Ellis también subrayó el papel crucial que juegan las redes chinas en el suministro de precursores químicos para la fabricación de fentanilo y otras drogas sintéticas, un tráfico que está alimentando la crisis de opioides en EE. UU. y generando violencia en América Latina.
Con el fortalecimiento de los vínculos comerciales y financieros entre China y América Latina, las organizaciones criminales chinas han establecido sofisticados sistemas para lavar dinero, lo que complica las investigaciones y aumenta la impunidad.
Ellis destacó que las actividades de las organizaciones criminales chinas no solo representan un grave riesgo para la seguridad en la región, sino que también están socavando los esfuerzos de conservación ambiental. La sobreexplotación de los recursos naturales, la deforestación masiva y el colapso de los ecosistemas pesqueros están perjudicando las economías locales y poniendo en peligro el equilibrio ambiental de la región.
El académico subrayó la necesidad urgente de una mayor cooperación entre las agencias de seguridad de Estados Unidos y América Latina para contrarrestar estas actividades ilegales. Este esfuerzo conjunto debe incluir el fortalecimiento del intercambio de inteligencia y el apoyo a las autoridades locales para combatir las actividades ilícitas que están minando tanto la seguridad como la salud ambiental de la región.
El testimonio de Ellis resaltó la gravedad del impacto que el crimen organizado chino está generando en los recursos naturales y el medio ambiente de América Latina. Subraya la necesidad de una respuesta internacional y coordinada para abordar esta problemática, con un enfoque especial en la colaboración entre Estados Unidos y los países latinoamericanos. Es imperativo desarrollar estrategias integrales que, además de proteger la seguridad de la región, también promuevan la conservación de sus ecosistemas y recursos naturales para las futuras generaciones.







