El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) advirtió que los recientes signos de enfriamiento en el mercado laboral de Estados Unidos podrían traducirse en una menor demanda externa, con efectos especialmente sensibles para Centroamérica.
En su análisis sobre las perspectivas económicas, el BID recordó que, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y LatinFocus, Centroamérica crecería en torno al 3 % en 2026. No obstante, el organismo subrayó que este desempeño está condicionado a la evolución de la economía estadounidense, principal socio comercial y fuente de ingresos externos para la subregión.
“Los recientes signos de ablandamiento en el mercado laboral estadounidense podrían reducir la demanda externa, con implicaciones particularmente significativas para Centroamérica y México, dada su fuerte dependencia de los Estados Unidos a través del comercio y, en algunos casos, los canales de remesas”, señala el análisis.
A escala regional, el BID señaló que América Latina y el Caribe (ALC) podrían enfrentar en 2026 un entorno algo más favorable para el crecimiento, apoyado en mejores condiciones financieras. Estas incluyen menores diferenciales de riesgo y una recuperación de la demanda de algunas exportaciones clave, en un contexto de resultados económicos positivos en la mayoría de los países.
Sin embargo, el banco multilateral advirtió que la solidez de esta recuperación sigue en entredicho. Persisten incertidumbres globales vinculadas a nuevas políticas comerciales, la evolución de los precios de las materias primas, las tasas de interés de Estados Unidos y una mayor volatilidad geopolítica, factores que podrían limitar el crecimiento esperado.
Durante 2024 y 2025, el crecimiento económico de América Latina y el Caribe se situó alrededor del 2.5 %, en línea con los niveles previos a la pandemia. Aunque muchas economías registraron resultados positivos, en varios casos por encima de las previsiones iniciales, el desempeño general se mantuvo moderado.
El BID atribuyó este crecimiento limitado al papel reducido del comercio exterior y de la inversión extranjera directa como motores de la actividad económica, en un contexto marcado por una desaceleración de Estados Unidos y China en 2025.
Perspectivas desiguales hacia 2026 y 2027
De cara a 2026 y 2027, el BID anticipa un panorama ligeramente más optimista para América Latina y el Caribe, aunque advierte que las perspectivas siguen siendo desiguales entre subregiones. Los mercados prevén que el crecimiento del PIB regional se acerque al 3 % hacia 2027, pese al aumento de las barreras comerciales y a un entorno de mayor incertidumbre política.
El Caribe podría beneficiarse de la recuperación del turismo y de los auges petroleros en países como Surinam y Guyana. En América del Sur, el desempeño económico estaría apoyado en la demanda de recursos naturales y en la recuperación gradual de sectores como la minería y la construcción en economías como Chile, Perú y Argentina.
Aun así, el BID subrayó que la incertidumbre en materia de política comercial continúa siendo un factor de riesgo relevante. Los desafíos legales internos en Estados Unidos y los cambios en su política comercial podrían influir en las decisiones de inversión en la región, afectando la formación de capital y limitando el potencial de crecimiento, especialmente en economías que ya muestran señales de debilidad estructural.







