Costa Rica registra una profunda transformación en los patrones matrimoniales entre 2004 y 2024, con una notable caída en la cantidad de bodas celebradas y una preferencia creciente por las uniones civiles, según revela el informe Panorama Demográfico 2024, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).
Durante ese periodo, el total de matrimonios disminuyó en 12.7 %, alcanzando en 2024 su nivel más bajo en dos décadas. Esta cifra se explica, en parte, por la reducción en las actividades presenciales durante la pandemia de covid-19, pero también por una tendencia sostenida de cambio cultural en la población costarricense.
Uno de los datos más reveladores del estudio es la disminución de los matrimonios católicos, que pasaron de representar 30.8 % en 2004 a solo 19.5 % en 2024, lo que equivale a una caída del 44.9 %. En contraste, los matrimonios civiles aumentaron de 69.2 % a 80.5 % en el mismo periodo, consolidándose como la forma predominante de unión legal en el país.
El informe señala que esta transición refleja una desvinculación progresiva entre religión y matrimonio, donde las nuevas generaciones optan cada vez más por esquemas legales o convivenciales, sin formalizar sus relaciones bajo ritos religiosos.
A su vez, este cambio en la nupcialidad impacta otras variables demográficas clave como la fecundidad y la formación de familias, ya que se ha comprobado que las parejas unidas en matrimonio tienden a tener más hijos que aquellas no formalizadas. Además, el retraso en la edad para contraer matrimonio también está postergando la maternidad, un fenómeno ya observado en otros indicadores del INEC.
El estudio resalta que la transformación de los patrones matrimoniales es parte de una transición demográfica más amplia que afecta el tamaño de las familias, la composición etaria del país y los retos sociales para las próximas décadas.







