Sindicatos de salud denunciaron esta semana despidos “arbitrarios e ilegales” en el Hospital Nacional Rosales (HNR), considerado el hospital público más grande y emblemático de El Salvador. Según estimaciones preliminares, más del 90 % del personal habría sido cesado, lo que representa un impacto directo en la atención médica que se brinda a la población.
El Sindicato de Trabajadores de la Salud (SITRASALUD) detalló que entre los afectados hay médicos, psicólogos, trabajadores sociales, personal de enfermería y administrativo. Algunos trabajadores fueron notificados la noche del lunes, mientras que otros recibieron la noticia el martes 23 de diciembre durante reuniones internas.
La Coordinadora Nacional para la Defensa de la Salud del Pueblo Salvadoreño aseguró que los despidos afectan a más de 1,800 profesionales de distintas áreas del Hospital Rosales.
“Se estima que más de mil 800 trabajadores podrían estar siendo cesados, afectando gravemente la atención a la población”, advirtió la organización.
El Colegio Médico de El Salvador también se pronunció y expresó “su profunda preocupación y enérgica condena” ante lo que consideró “una medida precipitada, injustificada y lesiva tanto para los derechos laborales del personal de salud como para el funcionamiento adecuado del principal hospital de referencia nacional”.
En un comunicado, el gremio médico recordó que “el Hospital Rosales no es únicamente una infraestructura sanitaria: es un pilar histórico del sistema público de salud y una institución que atiende diariamente a miles de salvadoreños en condiciones de alta complejidad”.
La entidad subrayó que cualquier afectación al personal impacta de forma directa en la calidad, oportunidad y continuidad de los servicios médicos, y advirtió que “los trabajadores de salud no pueden ser tratados como piezas prescindibles dentro de procesos administrativos opacos”.
Frente al hospital Rosales, fundado en 1902 y calificado como “centro de referencia” del país, se construye un nuevo y moderno hospital de cuatro niveles, con tecnología de última generación y con una inversión de $61 millones.
Los sindicatos exigieron al Gobierno transparencia, respeto al debido proceso y diálogo abierto para evitar que decisiones de esta magnitud socaven aún más el ya presionado sistema público de salud.
El Dr. Rafael Aguirre, secretario general del Sindicato de Médicos y Trabajadores del Seguro Social, lamentó los ceses. “Los trabajadores que han sido despedidos son buenos trabajadores, son trabajadores que han entregado muchos años con vocación hacia la población salvadoreña”, afirmó.







